Girasol
Oh, girasol, de rostro dorado, que miras al sol con fervor inagotable, tu tallo erguido, un faro en el campo, un símbolo de vida, inquebrantable. Tus pétalos, como rayos de luz, se abren al cielo, en un baile sin fin, un espectáculo de colores, una danza de luz, que llena de alegría el corazón que te ve. Tu mirada fija, un espejo del sol, refleja su calor, su fuerza y su brillo, un faro de esperanza, un canto de amor, que inspira a soñar, a vivir con más brillo. Oh, girasol, eres un poema en flor, un canto a la vida, un himno al amor, un símbolo de fe, de esperanza y de luz, que nos recuerda que la belleza siempre está aquí.